Este versículo es un mandamiento que Jesús ordena a su iglesia. El amor es uno de los temas de gran importancia dentro de la Biblia
y se hace presente de muchas formas. Jesús dijo “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”, (Juan 13:34).
Vale la pena hermanos volver a recordar el sentido de este corto pero muy profundo versículo. Lo que encontramos de significado de estas palabras: Esto os mando, es una ordenanza que debe de obedecerse sin justificación alguna y en el caso de los mandamientos del Señor, estos se nos han dado para que el pueblo las obedezca fielmente y como consecuencia esta obediencia traiga bendición a nuestras vidas.
El llegar a amar es el verdadero sentido de la vida en Cristo. Todo su mensaje es el del amor y el mejor ejemplo de amor que tenemos es el sacrificio del hijo de Dios por nuestra redención. Tenemos que poner en práctica los mandamientos para con nuestro prójimo, para que de esa manera se vea el amor de Cristo. Reflejado en nosotros y al mismo tiempo lo reflejemos con nuestro testimonio, con nuestros hermanos en Cristo.

Y las personas que no conocen del amor de Dios. Por eso Pablo dijo, emulando a Cristo: “Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor”, (Romanos 13:9-10).
Conforme los cristianos vayamos escudriñanado en las Escrituras, el amor de Dios se irá conociendo y saber, con más certeza y profundidad, que Dios nos ama. Pero si no obedecemos sus mandamientos y vivimos en pecado, nuestros pecados nos están conduciendo a la muerte y condenación eterna: “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”, (Romanos 6:23).
Por otra parte debemos recordar los principios del Evangelio como los que hemos tenido la bendición de conocer al Señor y le amamos, sabemos que sus mandamientos no nos son gravosos, sino son una delicia y fuente de sabiduría que da vida a nuestro cuerpo que es la Iglesia: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” 1 Juan 5:3.
luis david soto


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