Juzgar es formar un juicio o una opinión sobre una persona o cosas, y nuestra humanidad o carnalidad nos lleva ha hacerlo con frecuencia. Hemos hecho de esta práctica algo cotidiano, juzgamos el aspecto físico o la apariencia de las personas, juzgamos el comportamiento, juzgamos la personalidad de otros, es fácil juzgar y esto ha sucedido desde tiempos bíblicos, ya que el apóstol Pablo tuvo que reprender a los cristianos de ese tiempo.

Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. Romanos 14:13 Algo importante a señalar en Romanos 14:13 es la palabra “DECIDID”. Pablo les está pidiendo ser intencionales, es decir tomar la decisión de no juzgar al hermano y ser tropiezo para él, debemos abandonar la costumbre de juzgar a los demás.

He conocido a 2 personas que al momento de escuchar que alguien juzga a otro, inmediatamente reprendía a quien estaba juzgando y decían “HAY QUE RESPETAR A LOS DEMAS” esto causaba cierta molestia en quien estaba siendo reprendido porque hemos normalizado juzgar y escuchar a quien juzga.

Estas dos personas tomaron una decisión de no solamente ellas no juzgar y no permitir que en su presencia se juzgue a otras personas. Todo lo que hacemos o decimos influye en alguien más, así que seamos intencionales al influir de manera positiva en otros, sin juzgar o sin ejercer juicio sobre nadie.

La Biblia también nos dice en los siguientes pasajes a: No juzgar, el Señor Jesucristo nos exhortó a no juzgar Mateo 7:1 / No juzguéis, para que no seáis juzgados. No juzgar / Romanos 14:3 El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. No hacer caer a mi hermano 1 Corintios 8:13 / Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. Hoy quiero invitarlos a tomar la decisión de no juzgar y no hacer caer al hermano.

Danyra Casillas Fabela