La carta a los Gálatas fue escrita por Pablo probablemente en el año 56. Es una carta donde podemos ver la preocupación de Pablo por los cristianos que se estaban desviando del evangelio. En el versículo base para esta reflexión de hoy, podemos ver un rasgo de la personalidad de Pablo, que nos recuerda la ley de Cristo “Amarás a Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma”, cosa que Pablo demostró que lo hacía en todo momento.

Además, demuestra en su actuar el segundo mandamiento (Amarás a tu prójimo como a ti mismo) al exhortarnos a llevar las cargas de los demás. Podemos reconocer diferentes tipos de cargas en la Biblia. Aquí nos referimos a las cargas que fueron provocadas por
una caída personal. Estas son las que debemos llevar a los pies de Cristo de manera personal y en la intimidad de nuestras oraciones.

Por otro lado, las cargas de otros que podemos llevar se refieren a las dificultades o problemas que las personas no pueden resolver con facilidad por sus propios medios. Es en estas situaciones cuando, como hermanos en Cristo, debemos estar al pendiente de las necesidades de los demás, tener un corazón dispuesto a servir y permitir que el Espíritu Santo nos guíe en la forma de ayudar, aligerar sus vidas y su caminar.

Es tan reconfortante saber que algún hermano al que le compartiste tus necesidades esté orando por nosotros, pero es más satisfactorio cuando estamos ayudando a otros y vemos esa cara de satisfacción y gratitud por lo realizado. “Sobrellevad” connota el esfuerzo de ayudar con paciencia y resistencia ya que, como sabemos, Dios en su perfecto plan tiene el control de todas las situaciones por las que pasamos. Y Él, en su infinita misericordia, solucionará la situación por la que se está pasando, y nos usará a nosotros su Iglesia para bendecirlos y es así que es por esto que no debemos de olvidar que somos instrumentos de su gracia para los demás.

Un ejemplo de esto fue la Iglesia de Antioquía. En Hechos 11:27-30, se relata cómo el profeta Agabo les dió a entender que habría una situación grave de hambre en la tierra romana. Entonces la iglesia decidió que entre todos reunirían ayuda y la enviarían a Judea. Esto nos enseña que podemos apoyar en las cargas de los necesitados y los que sufren. Hermanos, así como meditamos sobre Gálatas 6:2, “sobrellevando las cargas los unos de los otros”, también tengamos siempre en nuestra mente y corazón “Por lo tanto, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y en especial a los de la fe.” Gálatas 6:10.

Dios nos ha insertado en esta Iglesia Bautista el Calvario en la cual amamos a Dios, hacemos discípulos y servimos a la gente. Llevemos a la práctica esta visión como iglesia y estemos seguros que, al final del día, Dios nos bendecirá porque estamos imitando a Cristo su Hijo y premiará con esa satisfacción y gozo que nos da el servir a los hermanos en la fe y a los no creyentes para que conozcan de Cristo como su único y suficiente Salvador.

Saúl Rodríguez