¿Alguna vez has sido tratado injustamente? o ¿Alguien te ha herido y guardas en tu corazón ese episodio doloroso? Me refiero a algo que realmente duele; esto ocurre, probablemente a todos, por lo menos una vez en nuestra vida nos hemos enfrentado con momentos así.
El dolor se agrava si esa persona es alguien cercano a ti, un familiar, un amigo, un hermano en la fe. Jesús, nos enseñó con su ejemplo a perdonar cuando Él dijo, mientras estaba colgado en la cruz muriendo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. (Lucas 23:34).

El apóstol Pablo, nos enseñó que el cristiano debe seguir el modelo del perdón de Dios hacia nosotros; que por amor nos perdonó y a través de Cristo nos reconcilió con el Padre.
Ahora mismo puedes imaginar ¿Cuán vergonzoso es retener el perdón a aquellos que nos han hecho mal cuando Dios a diario nos perdona? La invitación es dar el primer paso en perdonar, tratando de reconciliarte, aunque la otra parte no esté interesada, orar por esa persona y colocar en las manos de Dios tu vida para apartarte del sentimiento de venganza o resentimiento.
Milca Saraí Gómez


Deja tu comentario