El título de este pasaje es ¨ La vida antigua y la vida nueva¨ y esto nos lleva a reflexionar qué clase de vida estoy viviendo, y cuando uno entrega su vida a Cristo empieza un cambio radical en nuestra manera de vivir.

En primer lugar, dice la Biblia en Efesios 1:13: “En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello del Espíritu Santo”

Es entonces cuando comienza ese cambio radical de adentro de nosotros hacia el exterior y el fruto del Espíritu Santo comienza a brotar desde nuestro interior, entonces y solo entonces podremos perdonarnos unos a otros, con ese perdón que solo Dios pudo darnos al entregarnos a su Hijo Jesús para pagar por todos nuestros pecados.

Un amor incondicional, un amor de sacrificio, un amor que ama sin esperar nada a cambio. Todos queremos ser perdonados, pero ¿Cuántos queremos perdonar? Ese es el gran desafío que Jesús nos dió, aprender a perdonar.

Cuando el apóstol Pedro le preguntó a Jesús ¿Cuántas veces debíamos perdonar? Jesús le contesta hasta setenta veces siete, allá en Mateo 18:22. El perdón de Dios hacia nosotros debe ser la base de nuestro perdón hacia los demás, setenta veces sietes nos enseña tener un espíritu perdonador en todo tiempo.

Es por eso que la próxima vez que alguien te ofenda, debemos recordar el perdón de Dios en nuestra vida y así podremos tener un espíritu perdonador.

Pedro Rodríguez Valenzuela