La muerte significa más de lo que podemos comprender, a Koko se le pregunto que era la muerte para ella, la gorila la cual se llamaba Koko utilizo símbolos de dormir, adiós y agujero cómodo, llego a tener una idea de lo que era la muerte con solo aprender un lenguaje limitado, y cuando se murió su gatita, la gorila quedo desolada, dijo que estaba triste, que la muerte era mala y que quería llorar.

Aunque nosotros no somos gorilas muchas veces podemos encontrarnos con el dilema de la muerte, buscamos ir más allá de los conceptos, queremos tener una comprensión más significativa, a veces la encontramos en las definiciones o en las culturas complejas de la sociedad, se pretende descansar en ellas pero cuando llega el momento de enfrentarla, ya sea que estemos a punto de morir o un ser querido fue visitado por ella, entramos en un dilema emocional. Difícilmente las definiciones nos consolaran, no llegan a ser lo suficiente como para sostener el corazón, sobre todo si no tenemos un concepto correcto de la vida y de la muerte, nos pasara como a Koko.

No lograremos superar la perdida de un hijo, de una madre, de un cónyuge, no dejaremos ir los recuerdos, guardaremos ansiosamente sus pertenencias, nos aferraremos a la culpa, perderemos el sentido y propósito de la vida, no encontraremos consuelo en la familia que esta viva, nuestras vidas se hundirán en un vacío, en un vicio, en una tristeza profunda.

Como cristianos nuestra vida no debería buscar descansar en los conceptos subjetivos, en las prácticas culturales o en las filosofías religiosas, mucho menos deberíamos buscar consuelo en nosotros mismos. Nuestros corazones no descansaran de manera segura y para siempre con terapias psicológicas, ya que estas son como pequeñas aspirinas, aplacan el dolor por un tiempo, pero no son suficientes para ayudarnos a enfrentar la muerte con seguridad y con gozo, nada que este mundo nos ofrezca lo puede hacer.

Pero por la gracia encontramos descanso en una persona, el cual es el objeto de nuestra fe, Cristo Jesús, aquel que murió y resucito al tercer día y en el cual obro el poder de Dios sentándolo a la diestra de su estrado para gobernarlo todo. Efesios 1: 15-23.

Él es quien nos ha llamado para heredar las riquezas de su gloria y ese mismo poder que obro en Cristo, es el que obra en nosotros para guardarnos de la muerte, pero pongamos atención, no nos salva de morir sino de la muerte, Jesús dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. El salmista David proclamo: Aunque pase por valle de sombra y de muerte no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo…

El libro de Eclesiastés nos enseña que la muerte es inevitable, a todos nos alcanza la muerte. Sea rico, sea pobre, si se ha disfrutado mucho, si se es joven o viejo, la muerte nos alcanza a todos por igual. Asi que por más que nos afanemos, nos enfoquemos en los placeres de este mundo, busquemos nuestro propio beneficio, y nos gloriemos en nuestro conocimiento o inteligencia, nada de esto es importante. Nadie, absolutamente nadie tiene potestad sobre el día de la muerte.

Todos vamos a morir pero algunos por misericordia resucitaran, Romanos 6:5-6 nos enseña que si hemos estado unidos a Cristo por medio de su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. Porque sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado.

Recordemos que la paga del pecado es la muerte, asi que en Cristo esa deuda fue pagada de manera completa, y ahora recibiremos, no un pago, sino una herencia, es decir algo que no es nuestro, algo que no merecemos pero que por derecho se nos dará, derecho que es otorgado por la fe en Cristo, todos los que pasan a ser hijos de Dios por la fe heredaran la vida eterna Juan 1: 12, 1Pedro 1:3.

Asi que nuestra vida esta puesta en Cristo y descansa solo en El, Pablo dice en 2 Tim 1:12 porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. Aquí se usa una palabra griega que quiere decir un deposito encomendado a la guarda de alguien, en aquel tiempo se podía depositar algo confiándoselo a un amigo o guardándolo en un templo para que se lo guardaran a sus hijos o seres amados; podía depositar cualquier cosa de valor.

Pablo dice que el le ha confiado un deposito a Dios. Lo que Pablo le ha confiado a Dios no solo es su vida sino su trabajo también, y es que recordemos que cuando le escribe a Timoteo el esta encarcelado y esta a punto de morir, su trabajo y vida terminarían como si fuera un criminal, es decir toda su obra quedaría desmeritada y manchada, su vida seria acortada con el fin de que su obra evangelizadora no avanzara. Pero el deja ese deposito en manos de Dios, el que su vida y su obra preservara más allá de la muerte dependía solamente del poder de Dios y su misericordia. Asi que la semilla del evangelio crecería en los corazones y el seguiría gozándose ahora de manera plena en Cristo porque lo vería cara a cara después de la muerte.

Nuestra confianza entonces no puede ser subjetiva ni solamente intelectual como la gorila Koko, esta debe ser por la relación personal que tenemos con Dios por medio de su palabra que nos lleva a Cristo. Eso nos dará la confianza suficiente de que Dios no nos fallará si dejamos nuestra vida y la de nuestra familia en sus manos como un depósito. Si partimos primero que nuestra familia, descansemos en que podemos dejarle a El los resultados de nuestro escaso trabajo, el hará germinar la semilla que les hemos predicado, el terminará la obra en ellos, El también los resucitará en el día postrero.

Asi que si le preocupa morir y dejar solos a sus hijos, a su conyuge, no tema, Dios estará con ellos y un día los veremos. No importa si la muerte llega a nosotros o a las de nuestros seres queridos, nuestra vida esta a salvo, porque nada nos puede separar del amor de Dios en Jesucristo nuestro Señor. Hoy y no solo hoy el 2 de noviembre disfrutemos entonces de la vida con los que están vivos, prediquémonos el evangelio, cantemos alabanzas a Dios, entreguémonos a la obra y pongamos todas esas cosas como un deposito en las manos de Dios.

Descansemos en su verdad ya que todo lo demás es insuficiente.

Pastor Jaime Mohacid Leal