Después de vivir la experiencia de la pandemia donde por desgracia muchas personas padecieron la enfermedad, muchos estuvieron a punto de morir o murieron, nos dimos cuenta de la fragilidad de la vida, nos expone a reconocer nuestra fe, ¿Sentimos realmente la esperanza de Dios en nuestras vidas? ¿Podemos sacar adelante nuestro testimonio como creyentes en Jesús en estos tiempos difíciles?

El Apóstol Pablo escribe esta carta consciente de las necesidades que tenía la iglesia de reafirmar las promesas de Dios en la vida de la Iglesia y de cada creyente, y siguen resonando hasta hoy, vivimos en la esperanza de nuestro Dios, nuestra fe no es vana.

Pero ¿Qué palabras debemos repetirnos unos a otros de manera que seamos alentados? ¿Con cuál mensaje daremos esperanza y aliento a nuestros hermanos? Pablo utiliza cinco versículos anteriores para darnos la respuesta.

Está hablando a la iglesia de Tesalónica sobre la nueva Venida de Cristo. “nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” nos dice en el verso anterior.

Las palabras de este texto no sólo apaciguaron el llanto, secaron las lágrimas y consolaron a los afligidos en Tesalónica, sino que todavía hoy surten efecto en nosotros. Las pruebas, de cualquier índole, son digeridas y vivivdas de diferente manera cuando nuestro enfoque está en Cristo y su regreso a esta tierra.

Si vivimos situaciones desagradables podemos recurrir a nuestro Señor, si algún padecimiento, de cualquier tipo no olvidemos que Cristo está presente a nuestro lado, y, como dice el pasaje de hoy aún en la muerte tenemos la esperanza de la resurrección y la segunda venida de Cristo.

Les hago una invitación a no dejar en la fe a no descuidar nuestro andar, en acompañar a los que sufren, en abrazar a los caídos, alentando con estas palabras entre los hermanos, llevando el mensaje de nuestro Dios a quien no lo conoce, platicando de nuestra experiencia y de nuestra fe en el.

Todos sabemos que el propósito del mensaje es mostrar a Jesucristo como nuestro Dios bueno, misericordioso salvador y que regresará otra vez por su iglesia. Les animo mis hermanos: ¡Cristo viene pronto para llevarnos con él!

Francisco Alvarado