Otras versiones dicen confiésense sus pecados unos a otros…. ¿Has ofendido a alguien? ¿Te has atrevido a confesar tu pecado y no solo confesarlo si no ir más allá y pedir perdón? Esto me recuerda cuando yo era católica me molestaba tanto eso de tener que ir con el padrecito a confesarme para poder comulgar y yo me preguntaba en mi interior, a él quien le dió autoridad para perdonar, en fin nunca estuve de acuerdo con eso de ir a confesarme ante alguien que para mí no era autoridad, con solo decirles que en todo el tiempo que fuí católica, 28 años, si me confesé cinco veces fueron muchas, mi real confesión era con Dios. Y creo que, desde entonces, Dios ya estaba trabajando conmigo.
Bueno, volviendo a ese primer punto de CONFESAR, desde el Antiguo Testamento ya encontramos en el libro de Proverbios 28:13 lo vital e importante que es confesar para tener una oración reverente a Dios, lo primero que deberíamos hacer, es confesar nuestros pecados u ofensas para que de esa manera no haya estorbo y lleguen esas oraciones a nuestro Dios.
En la Biblia hay personajes que cuando pecaron algunos confesaron, se arrepintieron y pidieron perdón (pudiéramos mencionar a David) u ofendieron a Dios y se arrepintieron como Job. Y después de haber incurrido en pecado lo confesaron, oraron y Dios les contestó.

No estoy tratando de decir que es mágico, porque debemos estar ciertos que Dios tiene sus tiempos para responder a nuestras peticiones. Vemos muchas citas donde la iglesia oraba por Pedro allá en Hechos 12:5, orando sin cesar, Pablo en Filipenses 1:19 les decía cuán importante era la oración que hacían por él, también la forma en que oramos pidiendo algo a Dios como dice en Santiago 1:6 reafirmando la oración con fe. Tantas citas que nos invitan a estar orando unos por otros 1 Timoteo 2:1, Santiago 5:14-15, Efesios 6:18, en fin muchas citas, así que pongamos en práctica la oración por toda nuestra familia de la fe.
Ahora bien tampoco se trata de ventilar nuestra vida pecaminosa a los cuatro vientos, pero siempre será sano encontrar un compañero de oración que interceda por nosotros, recordando siempre que como dice en la carta a los Hebreos en el 4:14 en “Cristo tenemos un sumo sacerdote que se compadece de nuestras debilidades, porque él mismo fue tentado igual que nosotros pero sin pecado”. La palabra de Dios nos enseña cuán importante es la confesión, en los siguientes versículos 1era Juan 1:9, Proverbios 28:13, Salmo 32:5, en la medida que nos demos cuenta de que pecamos u ofendimos hay que pedir perdón a quien lastimamos, como lo dice la cita bíblica de hoy, confesar es lo ideal. Para que nuestro pecado no sea de estorbo a nuestras oraciones porque recuerde que LA ORACIÓN EFICAZ DEL JUSTO PUEDE MUCHO.
Bendiciones.
Martha A. García de Ortíz


Deja tu comentario