Por qué Jesús hizo tanto hincapié en que nos amáramos y nos perdonáramos? Porque Dios mismo, nos conoce aún desde antes de la fundación del mundo. Efesios 1:4. En la versión de la Nueva Traducción Viviente dice: “Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo.”

La enseñanza de Jesús fue tan extraordinaria que los hombres del Nuevo Testamento, inspirados por el Espíritu Santo, centraron su mensaje en el amor. Juan, especialmente en sus cartas dirigidas a las iglesias, reafirma la importancia del amor para nuestras relaciones interpersonales.

Escuché decir que cuando realmente perdonamos a alguien que nos ha lastimado, es importante pedirle a Dios de corazón sincero que bendiga a esa persona. Es difícil pedirlo, pero es gozo y paz a nuestro corazón perdonar y amar. En 1 Juan 2: 5 y 6, en la Nueva Traducción Viviente, dice: “pero los que obedecen la Palabra de Dios demuestran verdaderamente cuánto lo aman. Así es como sabemos que vivimos en Él, os que dicen que viven en Dios deben vivir como Jesús vivió.” ¡Qué difícil! ¡Vivir como Jesús vivió! Perdonar y amar como él nos perdonó y nos amó.

El amor que Jesús nos demostró fue un amor puro y perfecto. Cada día es una oportunidad para aprender a amar de esta manera. Pidamos a Dios que nos ayude a obedecer su Palabra para agradarle, para ver por nuestros prójimos-próximos primero. Aquí está la verdadera prueba de amar y después por los de la familia de Dios. Con un corazón sincero, pensando en que todo lo que hagamos sea como para el Señor.

Así recomendó Pablo a los Colosenses 3:23,24: “Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo.” Pensemos en que todo es para el Señor. Pensemos que, cuando estemos delante del Señor cara a cara, habiendo amado como él nos mandó recibiremos la herencia de la vida eterna.

Aquí en este mundo podremos sufrir en muchos aspectos, Dios quiere que vivamos como vivió Jesús. En la vida diaria vivimos situaciones que nos duelen, en nuestros hogares y en nuestras iglesias, aun así, Dios nos manda amar. Parece injusto. Parece como si Dios no viera el maltrato y las ofensas que soportamos.

Él nos prueba con fuego para que estemos puros a través del fuego del dolor y sufrimiento. La pureza y perfección son el amor como el de nuestro ejemplo a seguir. Amar, es una palabra pequeña, pero difícil de cumplir sin la ayuda de Dios. El nuevo nacimiento origina en nosotros el milagro del amor al prójimo. Con Dios, todo será posible.

Dios nos quiere dirigir a aceptar, respetar, tolerar, no juzgar, ni hacer sentir a alguien que no es aceptada, al hacerles malas caras, hacer comentarios ofensivos e hirientes. ¿Quiénes somos nosotros para atrevernos a ser así? Ni Jesús lo hizo. Busquemos al Señor de corazón sincero y pidamos de su gracia para ver a las personas a través de sus ojos de amor y misericordia. En una iglesia como en cualquier otro lugar, estamos los pecadores con deseo de conocer más de Dios. Que nuestra vida refleje el amor de Dios y amémonos unos a otros como él nos amó.

Dinorah Rodríguez