Amados hermanos, el texto del cual estaremos estudiando es una de las cartas que Pablo escribió a la iglesia de Tesalónica y del cual, se tiene registro como una de las cartas más antiguas del apóstol Pablo, el pasaje está en 1ra a los Tesalonicenses 5:11.
Dando un pequeño contexto de historia, Tesalónica (Salónica en la actualidad) era la capital romana de Macedonia. Durante esta época, Tesalónica estaba en un gran crecimiento tanto económico como social, esto debido a que, gracias por su gran ubicación, conectaba entre Roma y Asia Menor, y esto lo hacía muy atractivo para los comerciantes, además de esto porque era una ciudad portuaria donde desembarcaban grandes barcos.
Gracias a este crecimiento, la población de Tesalónica era muy variada, entre residentes nativos y extranjeros, de este último había agrupaciones de diferentes nacionalidades, entre ellas la judía.
Pablo visitó Tesalónica junto con Silas en uno de sus viajes misioneros y, durante su corta estadía, Pablo pudo predicar en las sinagogas de la ciudad y teniendo fruto de estas predicaciones, sin embargo, había judíos celosos y no les agradaba que se hablase del evangelio de la resurrección de Cristo por lo cual, levantaron falsos ante la autoridad romana, el César, comentando que alababan a otro rey aparte de él y comenzó una gran persecución hacia los cristianos de Tesalónica ocasionando que Pablo y Silas huyan de la ciudad.
A pesar de esta gran persecución, los hermanos de Tesalónica seguían firmes a las promesas de Dios, pero, seguían siendo nuevos en la Palabra. Cuando leemos los últimos dos capítulos, podemos ver que el pueblo tenía algunas dudas acerca de la segunda venida de nuestro Señor Jesús, ya que muchos de sus hermanos los habían matado por las persecuciones que se vivían, querían saber cuál iba a ser su destino cuando el Cristo viniese nuevamente, y Pablo los reconforta diciendo que “los muertos en Cristo resucitarán primero” (1ra Tesalonicenses 4:16).

Pablo reconoce el sentimiento que están teniendo sus hermanos en Tesalónica y el por qué están teniendo esas dudas, trata de reconfortarlos diciéndoles que confíen en las promesas de Dios y también les aconseja que se animen entre sí, que sigan creciendo juntos como lo han realizado hasta estos momentos, Pablo les recuerda que son un cuerpo, que son una familia y que Dios está con ellos.
Hermanos, ¿Cuántas veces nosotros no hemos tenido dudas acerca de nuestra fe? En ocasiones nuestra fe puede tambalear por cosas que, para algunos, pueden ser triviales, sin embargo, es algo que nos puede afectar.
Aquí es donde tenemos que recordar esto que nos enseña Pablo en esta carta, en poder acudir a nuestra familia de la fe y poder hablarlo y que oren por nosotros, de igual manera, tenemos la bendición de las células de oración en donde podemos orar unos por otros y seguir creciendo en la fe, sacar cualquier duda que tengamos y poderlo debatir y así estar en un mismo sentir de crecimiento espiritual y compañerismo.
Dios les bendiga hermanos y sigamos creciendo juntos en la Palabra.
Iram Rincón


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