Es tiempo de volver a Dios
Isaías 52:1-12
En el primer versículo de este capítulo leemos lo que se entiende como la tercera llamada de atención por parte de Dios para que actuemos. Las llamadas anteriores están en Isaías 51:9 y 51:17, respectivamente. Esto me recordó al teatro. Cuando hay una obra de teatro, se hacen tres llamadas para anunciar al espectador que debe estar en su lugar y guardar silencio porque la obra está por comenzar.
Con esta tercera llamada, Dios pide estar preparados, pero sobre todo limpios y puros porque debemos estar listos, pero, listos ¿para qué? Dios le recuerda al pueblo de Israel que fueron puestos en esclavitud por consecuencia de sus actos y malas decisiones en el pasado, nadie pagó dinero por ellos. Así mismo ―sin dinero― seremos redimidos, comprados y liberados de la esclavitud.
Recibimos la preciosa promesa de Dios de revelarse a nosotros cuando leemos: ‘mi pueblo conocerá mi nombre”. Para esto necesitamos estar listos, preparados y limpios pues es nuestro trabajo como iglesia. Su cuerpo, debe ser usados para dar testimonio a aquellos que nos rodean ya que:
10El fin de todo esto es que la sabiduría de Dios, en toda su diversidad, se dé a conocer ahora, por medio de la iglesia, a los poderes y autoridades en las regiones celestiales, 11conforme a su eterno propósito realizado en Cristo Jesús nuestro Señor. (Efesios 3:10-11, NVI)
Sin embargo, pareciera que nos enfocamos en los problemas y en las circunstancias que nos rodean, en lugar de dejar todo en manos de Dios que nos está llamando a tener fe y actuar.
—No tengan miedo —les respondió Moisés—. Mantengan sus posiciones, que hoy mismo serán testigos de la salvación que el Señor realizará en favor de ustedes. A esos egipcios que hoy ven, ¡jamás volverán a verlos! (Éxodo 14:13, NVI)
Dios está listo, pero ¿qué hay de nosotros? En el versículo 11 leemos “Apartaos, apartaos… purificaos”. Debemos dejar todo lo impuro, tenemos que estar limpios y dejar de lado las preocupaciones pues Dios —nuestro libertador— va con nosotros.
Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros. (Isaías 52:12, NVI)
Es momento de dejar cualquier cosa que no agrade a Dios y volvamos a Él, es momento de limpiarnos y buscarle para que podamos descansar en su promesa de libertad.
Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón. Me dejaré encontrar —afirma el Señor—, y los haré volver del cautiverio. (Jeremías 29:13-14, NVI)
Tenemos que limpiarnos y purificarnos para poder ser usados por Él.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9, NVI)
La iglesia tiene que cumplir con su propósito, tenemos que ser mensajeros de paz, portadores de Su gloria, pero primero ¡Es tiempo de volver a Dios!
Edgar y Claudia Baruch


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