Conectados para Dar Fruto

Juan 15:1-7

«Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en Mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he hablado. Permanezcan en Mí, y Yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecen en Mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada pueden hacer. Si alguien no permanece en Mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. Si permanecen en Mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho.» (Juan 15:1-7, NBLA)

Hoy en día, dependemos mucho de la conexión. Imagina tu teléfono móvil: aunque sea el modelo más avanzado, sin una red que lo conecte, no sirve de mucho. No puedes enviar mensajes, hacer llamadas ni acceder a información. Así somos nosotros si no permanecemos conectados a Cristo, la vid verdadera.Jesús nos recuerda que Él es la fuente de vida y que solo unidos a Él podemos dar fruto. Pero ¿qué significa dar fruto? Es reflejar en nuestra vida su amor, su paciencia, su bondad y todas las cualidades que Él mismo nos modela. Sin embargo, como el viñador que poda las ramas, Dios también permite procesos en nuestra vida que nos moldean, eliminando aquello que nos impide crecer.

Un ejemplo actual es cuando enfrentamos retos o crisis que nos hacen volver a lo esencial. Durante la pandemia, muchos se dieron cuenta de que sus rutinas llenas de actividades carecían de propósito real sin una conexión espiritual. Fue un momento de poda: eliminar distracciones para enfocarnos en lo que realmente importa, nuestra relación con Dios. La invitación de Jesús es clara: permanecer en Él. Esto significa buscarlo en oración, escudriñar su palabra y confiar en Él incluso en los momentos difíciles. Cuando lo hacemos, nuestra vida se llena de propósito y el fruto que damos no solo nos bendice a nosotros, sino también a quienes nos rodean.

Reflexiona en es esto, ¿estás conectado a la vid verdadera? Recuerda que separados de Cristo, no hay nada.

Oscar Leija Monroy