REFUGIO Y ESPERANZA

ISAIAS 51:1-3

Este libro profético de Isaías hace un llamado al arrepentimiento. Habla de la restauración del pueblo de Dios, donde lo ha encaminado hacia la verdad y ha proporcionado salvación y redención; así como ha hablado a su pueblo a vivir en la luz, que es Cristo, nos hace un llamado a nosotros a permanecer en Él. Tú y yo pertenecemos al Padre, nos ha redimido y formamos parte de su pueblo también.

Dios nos dice: “Oídme, escúchame, detente un momento tú que me conoces, tú que buscas hacer mi voluntad, que has sido testigo de mi poder y caminas por el sendero de la verdad. Haz un alto en tu vida para estar atento a mi voz”. Dios nos recuerda de dónde nos sacó, lo que éramos antes de conocerle y que por su infinita misericordia somos lo que somos ahora y nos recuerda hacia dónde nos llevará con su luz y su guía. El Salmo 36:9 dice: “Porque contigo está el manantial de la vida, en tu luz veremos la luz.”

Una palabra de aliento y consuelo siempre son bien recibidas, más en tiempos de angustia, son como un refrigerio para el cuerpo.  El versículo 3 dice:

Ciertamente consolará Jehová a Sion, Consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto (Isaías 51:3, RVR1960)

Quizá usted se encuentre en medio de un torbellino que lo azota, o siente un tsunami que pasó por su vida; ya nada sigue igual y esto impide ver con claridad el camino a seguir, o que decisiones tomar. Póngale nombre a su soledad y su desierto y aférrese a la promesa de Dios que nos dice en su palabra. Él consolará todas sus soledades, hay una afirmación en donde Dios dice: “Yo me encargo de ti, confía en mí, estas en mi pensamiento, aquí estoy contigo, no estás solo (a), te llevaré palabra de esperanza”. No solamente te consolará, sino que dará gozo y alegría, alabanza y pondrá cántico nuevo en tu boca.

Ten a la mano las promesas que Dios nos da, úsalas como escudo en la batalla, confiando en que Él dará la victoria. Confortará tu alma y te guiará por senda de justicia por amor de su nombre (Salmo 23:3).

Imelda González de López