Dios nos ha dado dones y talentos y podemos desarrollar ministerios de servicio, los dones son regalos que Dios que nos entrega y espera que los pongamos a su servicio.

Los ministerios que Dios nos permite desarrollar para servir en su obra deben ser de bendición a aquellos que son parte de nuestra iglesia, la iglesia que se compone de muchos miembros que formamos un solo cuerpo en Cristo, en donde cada uno, desempeña una función que tiene importancia y tiene un propósito de servir y adorar a nuestro Señor Jesucristo en unidad y amor para glorificar a Dios; impactando con nuestro testimonio a este mundo.

Estos dones que tú y yo tenemos como regalos deben ser también usados para atender y sostenernos como hermanos y hermanas en la congregación. El apóstol Pablo está compartiendo estas palabras a una iglesia con problemas y dividida. Nadie es innecesario e independiente en la iglesia.


No existe una persona o miembro en la iglesia que sea más importante que otro por sus dones. De hecho en el capítulo siguiente Pablo lo dirá así: “Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.” 1ra. Corintios 13.13.

Para Dios todos somos de mucho valor; no debemos discriminar a nadie por su condición económica o educativa, todos somos iguales ante sus ojos, porque él entregó su vida para que cada uno de nosotros tuviéramos una vida nueva en comunión con Él.

El pastor Brown dijo: “Dios ha formado la iglesia como un cuerpo para que ‘los miembros puedan cuidar unos de otros por igual”. Así que hermanos Dios quiere que permanezcamos unidos teniendo cuidado de cada uno porque Dios nos pedirá cuentas del cuidado que hemos tenido por otros.

Estemos atentos de las necesidades materiales o espirituales de nuestra familia en Cristo.

Alfonso Vázquez