En una oportunidad Fabiana platicaba con sus amigas, una plática llevó a otra y de esa conversación salió una frase, la cual decía, “las mentiras pequeñas son blancas e inofensivas, solo las que son grandes dañan la vida de las personas, esos son las mentiras que a Dios no le agrada” Mi pregunta es ¿existen tamaños de mentiras? Proverbios 12:22 “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento.”

La respuesta nos las da este pasaje. La mentira no tiene tamaños no son blancas ni negras, estas son repudiadas por Dios el Señor de la verdad y la justicia. En pocas palabras la mentira es parte del pecado que nos separa de Dios. No podemos decir que amamos a Dios y practicamos mentira, 1 Juan 1:6 “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.”

La mentira provoca un daño enorme, hiere profundamente la confianza entre los hombres; cuando un esposo se siente engañado, cuando un padre se siente decepcionado por las constantes mentiras de un hijo, cuando un amigo pierde la confianza por el engaño, y las mentiras. nos vemos envueltos en una red, en la cual es difícil volver a confiar y perdonar.

Cuando decidimos dejar que Dios actúe en nuestras vidas, todo lo malo debe cambiar (cuando hay un verdadero arrepentimiento) nuestra vida en Jesucristo se edifica sobre el fundamento de la verdad. El Apóstol Pablo nos reta a despojarnos del viejo hombre en cada área de nuestras vidas; al haber honestidad y verdad entre nosotros nos edificamos como iglesia y damos testimonio de que verdaderamente somos hijos de Dios.

Tener comunión y confianza con creyentes de un mismo sentir nos ayuda a edificar el conocimiento de Dios en nuestras vidas y vivir
su Palabra. Seamos de ejemplo a una generación que se levanta a través de las mentiras de este mundo, oremos por nuestros hijos, enseñemos valores de honestidad y respeto, y sobre todo la comunión con Dios.

Rebeca Gutiérrez