Dios no está en mi contra
Isaías 54:1-17
Tal cual como el título lo indica, es el antónimo de muchos que en el camino nos sentimos afligidos, abandonados y culpables. Pero las escrituras revelan otra cara de la vida y sus pruebas. El profeta Isaías le recordó al pueblo de Israel qué pasaba si se alejaba de Dios y, por lo contrario, lo que sucedía si tenían una relación cercana con él.
El capítulo 53 es uno de los cantos mesiánicos: anuncia al siervo (Jesucristo) que sería entregado y derramaría su sangre para que fuésemos justificados. El capítulo 54 habla de todas estas promesas que tenemos si nos relacionaos con el siervo: Cristo, mientras que el 55 habla de la misericordia eterna sobre nuestra vida. En el antiguo testamento, Israel es el pueblo de Dios; en el nuevo, la iglesia es su pueblo. Por ello hay 3 promesas en las que Dios utiliza un vocabulario único; ya que se dirige a su pueblo de 3 maneras:
1. “Oh, mujer estéril” (54:1a)
2. “Eres viuda” (54:4c)
3. “Mujer fatigada” (54:1a)
Estas características desarrolladas en la iglesia son permitidas en la esfera del tiempo, con el fin de fortalecer nuestro carácter y sobre todo la fe próxima inmediata a ser aplicada en el diario vivir. Durante todo el capítulo 54 El Señor no nos ha abandonado a través de sus promesas. Siempre hay una salida para cada prueba (1ª Corintios 10:13). Y al final nos espera una promesa grandiosa.
1ª promesa ante la esterilidad: “Somos numerosos por medio de su Espíritu.” (1ª Corintios 4:15-17)
2ª promesa ante la viudez: “Somos prósperos por las manos del Esposo.” (Oseas 2:21)
3ª promesa ante la fatiga: “Somos fuertes en Cristo Jesús.” (Romanos 15:1-7)
La revelación de las escrituras nos debería llevar a meditar en la vulnerabilidad de nuestra vida, y que sin el Señor no podemos trascender. Queridos somos llamados a ser hijos y siervos. Y con amor y dolor Jesucristo jamás nos abandonará. Sus promesas seguirán siendo una realidad, aunque no la veamos prontamente, aun así, llegará.
Oscar A. Jimenez, MBA


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