Dios nos brinda aliento

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Isaías 43:1-5

Cuando mis reservas están agotadas, no puedo esperar a seguir adelante. Dios es la fuente de todo lo bueno, y nunca agota sus reservas. Para los romanos, el nombre tiene un significado social, político y familiar; el nombre también ayudaba a los romanos a rastrear su linaje y a mantener la memoria de los antepasados. En lo personal quiero compartir contigo que este es el primer texto de la biblia que me permitió sentir el amor de Dios y tener la convicción que soy su hija: “me llamo por mi nombre”. Mi nombre, “Nancy” significa “Llena de gracia” y ha sido solo la gracia de Dios la que me ha ayudado a lo largo de mi vida cristiana a aferrarme a esta identidad como su hija, que su gracia es suficiente en mi vida.

Priscilla Shirer en su libro de estudio “La Armadura de Dios”, presenta 10 estrategias que el enemigo utiliza para atacarnos cuando estamos decididos a vivir una vida en santidad e integridad en Cristo. 1. En contra de tu pasión (Efesios 6:10-20) 2. En contra de tu interés (2 Corintios 11:14) 3. En contra de tu identidad (Efesios 1:17-19) 4. En contra de tu familia (Génesis 3:1-7) 5. En contra de tu confianza (Apocalipsis 12:10) 6. En contra de tu llamado (Josué 14:8) 7. En contra de tu pureza (Isaías 59:1-2) 8. En contra de tu quietud y satisfacción (Deuteronomio 5:15) 9. En contra de tu corazón (Hebreos 12:15) 10. En contra de las relaciones personales (1 Timoteo 2:8). Tengo bien identificadas las estrategias que el enemigo usa para atacarme y es cuando Dios me lleva a vivir la guerra espiritual, como dice su palabra en Efesios 6:12.

Principalmente la número 4. En contra de mi familia (Génesis 3:1-7) el enemigo quiere desintegrar mi familia, dividir el hogar, mostrándolo caótico, inquieto e improductivo. Dios no libró a su propio hijo de la cruz. Tampoco nos libra a nosotros de tribulaciones; pero Él nos da la gracia para soportar esas tribulaciones. Lo que nos hace sufrir, he hecho, hace que nuestra familia, el ministerio y la causa de Cristo avancen, en vez de destruirlos. Así también, el número 6. En contra de mi llamado (Josué 14:8). Aumentando el miedo, la preocupación y la ansiedad hasta que llegan a ser las voces más fuertes en mi mente, haciendo que considere la aventura de seguir a Cristo muy arriesgada para mi. Cada vez que voy a hablar, a ministrar, a aconsejar el Señor me recuerda que es su gracia, me llena de su aliento, soy débil, pero Él es fuerte. El evangelio es un tesoro extremadamente grande y valioso, en Su sabiduría, en Su soberanía, el Señor ha escogido colocar ese gran tesoro en vasos de barro débiles e imperfectos para que entendamos que el poder transformador no es nuestro, sino de Dios que vive en nosotros y obra a través de nosotros para salvar y cambiar vidas.

Nancy Gomez