¿A que sabe la bondad de Dios?

Salmo 34:8

Todos nosotros sabemos lo grato que es degustar alimentos a través de nuestros sentidos; descubrir textura, olor, sabor y esa sensación de poder distinguir lo dulce y lo amargo; esto resulta un buen ejemplo para descubrir que en Cristo fuimos creados para degustar el don celestial (1 Juan 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios). Por la fe experimentamos el amor de Dios solo porque el es bueno (Romanos 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?) y necesitamos activar nuestros sentidos para poder disfrutarlo y esto solo se puede lograr a través de la oración y lectura de la Palabra.

Conforme más ores y más leas, más sabor le encontraras a la bondad de Dios en tu vida (1 Pedro 2:2-3 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor). Gustad y ved que bueno es Jehová (Salmo 34:8ª).

La bondad de Dios se manifiesta en el evangelio de Jesucristo (Tito 3:4-5 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo)

Dichoso el hombre que en Él confía.

Compruebe por usted mismo: la fe son los ojos del alma y el discernimiento el gusto.

Somos dichosos no porque siempre este bien todo en derredor nuestro; también tenemos dificultades, somos dichosos porque Él derramo permanentemente en nuestras vidas sus bendiciones, su cuidado y su gracia.

Nuestra gratitud a Dios por todas sus bondades y por sus muchas misericordias.

Celeste Godinez