Dios promete que somos sus hijos

Juan 1:1-13

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12, RVR1960)

Estos versículos del evangelio según San Juan nos dicen que Dios es eterno y el creador de todas las cosas. También que un día como había sido profetizado Dios nació como humano y vivió entre nosotros cumpliendo la promesa que le había hecho a Abraham de que en él serían benditas todas las familias de la tierra.

La bendición para nosotros es que, si recibimos a Cristo y creemos en su nombre, nos da potestad de ser hechos hijos de Dios. Todos somos creación de Dios, pero ser llamado hijo de Dios es una cosa diferente; la Biblia enseña que la obra de Cristo en la cruz nos dio la posibilidad de ser adoptados como hijos de Dios, y si ya hemos sido adoptados entonces nuestra forma de vida debería mostrar que lo somos.

Cada día es un regalo de Dios y una oportunidad de ser útiles para su obra aquí en la Tierra. Lo invito a pensar en eso mientras lleva a cabo sus actividades del día de hoy. El ritmo de vida diaria nos lleva continuamente como una banda transportadora con una gran cantidad de cosas por hacer y compromisos que cumplir; amanece y ya tenemos una lista de actividades que realizar, sobre todo aquellos que tienen que combinar la actividad laboral con su rol de esposos y padres de familia.

Hay una frase muy conocida que dice de la siguiente manera “lo urgente le quita tiempo a lo importante”. Yo trabajé muchos años en el manejo del agua potable y un día que cumplí años, una persona me regaló un libro con el título: “¿Saben los peces que están mojados?” No sé cuál fue la intención de regalarme específicamente ese libro, pero le agradezco que lo haya hecho porque leerlo, me hizo reflexionar sobre la forma en que estaba viviendo mi vida. Yo disfrutaba mucho mi trabajo y podía sacrificar muchas cosas por hacerlo de la mejor manera posible, se puede decir que mi trabajo me daba un alto grado de satisfacción personal. Pero después de leer ese libro, me puse a reflexionar que quizás estaba tan metido en mi trabajo del agua que no me daba cuenta de que me estaba llevado la corriente y que me estaba dedicando a hacer solo lo urgente; pero no le estaba poniendo atención a lo importante. Me refiero a que mi prioridad era el trabajo y estaba descuidando la misión que Dios nos ha encomienda a todos los creyentes de ser líder espiritual de nuestra familia y compartir el evangelio.

En este mundo hay tantas cosas por hacer y por ver, que vale la pena reflexionar si estamos dedicando nuestra vida solo a lo urgente o si también le estamos poniendo atención a lo importante. ¿Ha pensado alguna vez cuál es su misión en este mundo?, porque todos tenemos una misión que cumplir. Fuimos creados con un propósito. La biblia enseña que no somos de este mundo y que nuestra ciudadanía está en los cielos. Dios nos ha dado dones y talentos para que sean puestos a su servicio y al servicio de los demás; como mayordomos que somos, debemos hacer el uso más provechoso de ellos sobre todo sabiendo que un día rendiremos cuentas de lo que se nos ha entregado en custodia. Nada es nuestro, lo que somos y lo que tenemos, todo lo hemos recibido de Dios, sin nada vinimos al mundo y nada nos llevaremos el día que nos toque partir. Si usted es un hijo de Dios, lo invito a pensar en cuál es la misión que Dios le ha encomendado y a partir de hoy poner manos a la obra. Asegúrese de estar haciendo lo importante y que no se le consuma el tiempo haciendo solamente lo urgente.

Bendiciones para todos.

Alfredo Ortiz García