Enfrento la ansiedad con la oración
Sobrevivir es mentalmente cada vez más abrumador. No se requiere ser un gran analista o sociólogo para percibirlo, pero sí un gran número de teóricos lo abordan. Ha resonado conmigo por ejemplo, lo que escribe Han Byung-Chul en su libro “La Sociedad del Cansancio”. Ahí argumenta que la sociedad actual es caracterizada por la hiperconexión, la sobreexposición a la información, la competitividad extrema y la exigencia constante de productividad, y esto nos ha llevado a entrar en una dinámica de agotamiento físico y mental. Esto lo he pensado cuando reflexiono “¿Cuánta información he recibido hoy? ¿Con cuánta gente he interactuado hoy y todavía no es ni mediodía?”. Pasamos nuestro tiempo entre trabajo, familia, pendientes, amigos, decisiones, escuela, noticias, videos, whatsapps, memes, música y más.
Considero que gran parte de la ansiedad que nos genera el día a día puede venir de este temor a tomar decisiones. Tenemos entrada de tanta información, tantos cambios, tantas personas que nos están viendo, tantas opciones y por ende posibles consecuencias, que actuar y hacernos responsables nos llena de preocupación. Me he visto a mí misma y a mi gente cercana paralizarnos en situaciones que nos causan estrés.
Es por eso que acudir al refugio del Señor en la vida cotidiana se vuelve tan necesario. El Salmo 34:4 nos recuerda la importancia de recurrir a Dios en todo momento, no solo en las grandes crisis o desafíos: Oré al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. En esta rutina diaria y en las pequeñas luchas que enfrentamos, la oración se convierte en este medio que nos conecta con la paz que solo el sabernos parte del plan de Dios nos da. Este consuelo no es exclusivo de las pruebas más fuertes que nos puedan venir o las grandes decisiones de nuestra vida, el Señor nos acompaña también en los días promedio. En lugar de permitir que la ansiedad sea el sentimiento que nos domine y nos haga tomar nuestras decisiones en nuestro caminar diario, podemos encontrar calma y fortaleza en la presencia de Dios a través de la oración constante.
Doy gracias a Dios por la tranquilidad y la confianza que da saber que, cuando hablamos con Él, Él nos escucha y nos guía a través de lo que dice en la Biblia. Enfrentemos los altos y bajos de cada día sabiendo que, sin importar lo que ocurra ni las decisiones que tomemos, Dios está con nosotros, cuidándonos en cada paso del camino.


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