La Palabra de Dios es un tesoro que nos guía y nutre en nuestro caminar en la fe. El verso de Colosenses nos exhorta a dejar que la palabra de Cristo habite en abundancia en nosotros, y esto no es una mera sugerencia, sino una invitación a vivir una transformación verdadera y profunda.
Imaginemos nuestro corazón como una casa y la Palabra como un residente permanente. Cuando damos la bienvenida a esta en nuestra vida; estamos invitando a Dios mismo a habitar en nosotros. Esto implica más que una lectura superficial de la Biblia; significa estudiarla, meditar en ella y permitir que sus principios guíen nuestras acciones diarias.
La iglesia, IBEC, o sea; usted y yo; formamos esa comunidad cristiana, la cuál es un lugar donde compartimos nuestras experiencias y conocimientos bíblicos para crecer juntos.

La Palabra de Cristo nos prepara para guiar y apoyar a nuestros hermanos y hermanas en la fe. Y la expresión de nuestra fe no se debe limitar sólo a palabras habladas, sino que también se extiende a la música. Dice el versículo, “cantando salmos, himnos y canciones espirituales con gratitud en nuestros corazones hacia Dios”.
La música es un medio poderoso para adorar y dar gracias a Dios, por eso; cuando cantamos, elevamos nuestra adoración y expresamos nuestra gratitud por su amor y gracia. Vivamos vidas transformadas y en constante crecimiento. Dejemos que esta Palabra viva en nosotros, influenciando cada aspecto de nuestras vidas. Cantemos con gratitud, recordando las bendiciones y la obra redentora de Cristo en nuestras vidas.
Así, viviremos vidas que honran a Dios y seremos testimonios vivientes de su amor y gracia. Que Colosenses 3:16 nos inspire a seguir este camino de transformación espiritual y a compartir la Palabra de Dios a un mundo que anhela la verdad y la esperanza que sólo Él puede ofrecer.
Enrique González


Amén