¿Es a los hermanos de las iglesias de Galacia a quienes se les hace esta exhortación?, es a nosotros IBEC? y ¿Es a mí en lo personal? Las iglesias de Galacia recibieron muy bien el evangelio, pero que sucedió? Les pasó a ellos y a nosotros también.
En realidad la Palabra de Dios nos confronta, en su momento a los Gálatas y en este tiempo a nosotros, como iglesia y en lo personal, a cada uno. Por supuesto, no nos agrada una llamada de atención. Qué es lo que motiva esta amonestación Pablo expresó: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo…”. (Gal. 1:6)
Y este es siempre el problema, el alejarnos de una relación íntima con Dios al llamarnos a la redención mediante el sacrificio inmenso de nuestro Señor Jesucristo quien tomó nuestros pecados y los perdonó cuando nos arrepentimos y creímos en El. Lo triste es que en lugar de continuar en el gozo de la salvación, nos distraemos, nos alejamos y en consecuencia retomamos la vida anterior, los “deleites” de este mundo que solamente nos oscurece la vida espiritual.
Nuestra comunión con el Señor día a día es el vínculo para que fluya Su Espíritu en nosotros, el Señor Jesucristo lo manifestó: “sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Juan 4:14)

Esta palabra de Cristo es la que nos capacita para llevar el fruto del Espíritu Santo que el apóstol Pablo nos menciona en el 5:22-23 de Gálatas. Es necesario que cada uno, integrante del cuerpo de Cristo, actuemos con decisión firme a permanecer en la luz de Cristo amándole como Él lo pide: “…con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”. (Mateo: 22:37).
El Señor Jesucristo nos manifiesta: “…El que me ama, mi palabra guardará.” (Juan 14:23). Tomemos esta determinación para que “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros”. La vanagloria según Juan Calvino “no es mas que ambición (filimia) o el deseo de honor por el cual cada uno desea sobresalir sobre todos los demás, los filósofos paganos no condenan todo deseo de gloria … no es lícito para nosotros brillar sino solo en Dios.Cualquier otro tipo de gloria es vanidad.”
En la porción que meditamos se nos anima a no hacer, no hacer lo que daña la salud espiritual que nos estorba para reflejar el amor de Dios en cada creyente y que se extiende a todo el cuerpo de Cristo y a través del cual a los no creyentes que están en derredor nuestro para darles el mensaje de salvación. Si tu todavía no has decidido tener ese arrepentimiento y confesión de tus pecados para con Dios y fe en el Señor Jesucristo para salvación, te pido reflexionar y tomar esta determinación para seguridad de tu salvación.
Raquel López Acosta


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