Hola, Que lindo poder escribirte y acompañarte en este momento por lo menos a través de una carta. Tengo 23 años y fui diagnosticada hace 4 años con ansiedad.
Ha sido una travesía para mi el poder llegar a un punto estable emocionalmente. Fui diagnosticada cuando estaba viviendo una etapa difícil de mi vida en la que todas mis relaciones estaban fracturadas, mi familia, mis amigos, mi novio en ese entonces, todos parecían estar muy lejos de mí, estaba siempre rodeada de personas pero siempre me sentía sola, sentía que todo a mi alrededor era falso, que nadie era sincero conmigo.
Por mucho tiempo viví sintiéndome así, pensando siempre lo peor, abrumada por no saber como descargar mi mente y mi corazón, había días que sentía demasiadas cosas y había días que no sentía nada en absoluto. Ir a mis lugares favoritos se volvió estresante, me aterrorizaba tener que ver a las personas y sentirme juzgada, rechazada, sentía todo el tiempo que ya no pertenecía a esos lugares, sentía que no pertenecía a ningún lugar.
Me pone triste aún recordar esos días tan difíciles y solitarios (al menos así lo sentía yo), pero aún sintiendo tristeza miro hacia atrás y me reconforta ver lo mucho que he avanzado y crecido en estos años.
La realidad es que nunca estuve sola, pero mi mente me hacía creer que sí, aunque muchas de mis relaciones de ese entonces terminaron, hubieron muchas otras que florecieron y se fortalecieron en ese tiempo.
Muchas veces las cosas desconocidas nos provocan ansiedad, pero también es posible que lo que ya conocías te provoque ansiedad, tal vez porque sientes que ya no encajas con tus amigos de toda la vida, tal vez porque ya no te gusta lo mismo que antes y quieres hacer un cambio, es posible incluso que el expresarnos tal cual somos con nuestros papás pueda provocarnos ansiedad. Esto pasa porque no cambió nada en tus amigos, en tu entorno o en tu familia, pero si cambia algo en ti, crecer implica cambiar de opinión con respecto a algunas cosas o pensar de forma distinta, nuestro carácter se sigue moldeando conforme vamos creciendo, y cambiar no es malo, dejar de encajar no es malo.
Mucho tiempo intenté agradarle a todos y hacer lo que creía que iba a ganarme el amor y aprecio de los demás y dejé de lado mis convicciones, lo que me habían enseñado siempre, por querer encajar en algo que no era para mi, eso provocó que me sintiera ansiosa y perdida. Es muy triste perder los lugares y las personas que te daban seguridad, pero nuestra seguridad debe estar en Dios.
Te cuento mi historia porque no conozco la tuya, porque seguramente los miedos a los que te enfrentas son tan grandes que te paralizan y no te permiten ver claramente ni tomar decisiones congruentes. Quiero que sepas que te entiendo y que hay personas que están viviendo con la misma carga, lo que sientes es muy real y es válido tener miedos e inseguridades, la incertidumbre puede ser nuestro peor enemigo, pero recuerda que siempre se puede encontrar una solución.
Para mi buscar consuelo fue difícil, espero que encuentres un poco en esta carta y que por lo menos puedas sentirte acompañado, abre bien tus ojos y verás que siempre habrá alguien que te preste un oído o un hombro cuando lo necesites, porque aún cuando más solos nos sentimos hay personas dispuestas a acompañarnos siempre.
Mis fuerzas se acababan cada que intentaba luchar contra mis pensamientos sola pero siempre encontré fuerzas nuevas en Dios, cuando te sientas tan débil que no puedes seguir voltea a ver a Dios y pide que te dé más fuerzas para seguir adelante, esas fuerzas nunca se van a acabar y nunca te serán negadas. Deseo que encuentres paz, fortaleza, refugio, esperanza y misericordia en Dios, y que el consuelo que tu corazón necesita llegue pronto.
Te abrazo en esta carta, te mando fuerzas y aplaudo tu valentía.


Deja tu comentario