Las multiformes promesas de Dios

Apocalipsis 3:14-21

14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: 15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Las promesas de Dios son nuevas cada mañana

Las promesas de Dios son incluso corregirme y guiarme

Las promesas de Dios no dependen de mi

Las promesas de Dios son para compartir

Las promesas de Dios son eternas

Las promesas de Dios son para recibirlas y disfrutarlas

La MAYOR promesa de Dios es su HIJO JESUCRISTO

La mayor promesa de Cristo es que regresara por nosotros sus hermanos.

Dios promete confrontarnos y disciplinarnos. Dios es dueño de todo y todos, lo que hay en el cielo y en la tierra, nos conoce y conoce también nuestras obras. En Apocalipsis 3:14 Dios envía un mensaje a la iglesia que estaban mostrando una vida lejos de Dios, interesados en todo menos en lo verdaderamente importante que es obedecer al Señor.

“Yo conozco tus obras”. Todo está delante del Señor, lo bueno y lo malo. Nuestra condición humana y de pecado nos lleva a confiar en nuestras fuerzas, nuestros recursos, cuando la verdadera riqueza está en el Señor. Transformemos nuestras vidas llenándonos de las riquezas del Señor (Apocalipsis 3:18) En el Señor tenemos una bella esperanza. El siempre esta a la puerta llamando al arrepentimiento. La maravillosa promesa “Al que venciere le dare que se siente conmigo en mi trono” ¡Se puede imaginar la maravilla que nos espera!

Aunque ciertamente no es facil vencer en el Señor, encontramos ejemplo nos dice: “Yo he vencido y me he sentado en su trono!”. Sigamos adorando a Dios por su amor y misericordia pues nuevas son cada mañana. Busquemos cada día las promesas y vivamoslas con Amor a Dios y al prójimo

Dios les Bendiga

Danyra y Moisés Osoria