Si tuvieras un medidor de amor el cual tiene escala del 1 al 10 en el que 10 es el máximo de amor expresivo, ¿Qué calificación te
pondrías? ¿Qué calificación imaginas que te pondría Dios? El mayor ejemplo de amor es nuestro Dios, veamos Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros”, incluso dice la escritura en 1 Juan 4:19 “Nostros le amamos a él, porque el nos amó primero”, así que con este ejemplo tenemos dos opciones amar o no amar.

Si tenemos al Hijo Jesucristo en nuestros corazones entonces debemos amar, sin embargo aun teniendo al Hijo podemos perder el gozo
de amar a Dios y a los demás, ¿Por qué pasa esto? Pueden ser varias las causas, tal vez tuve falta de afecto, falta de voluntad, enojo en mi ser, etc. pero la verdad que debemos amar por ser hijos de Dios, por el amor de Dios y el Espíritu Santo de Dios en nosotros.

Por eso debemos preguntarnos si Cristo es Señor de nuestras vidas de tal manera que él está operando en mí ese milagro de su amor.

Darnos la oportunidad y el gozo de amarnos, por lo anterior debemos identificar aquello en nuestras vidas que nos impide amar, puede ser que me falta perdonar a alguien y vivo con eso, pienso que si amo y en verdad no amo, tal vez sin pensarlo no estoy dispuesto a amar, con todo esto podemos ver, que el amar no es una decisión personal sin el señorío de Cristo en mi vida por lo que debo invertir mi voluntad, mi esfuerzo y tiempo y mi disciplina a la autoridad del Señor.

Recordemos una vez más lo que enseñó Jesús Cristo en Juan 3:34,35, “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Nos puso el ejemplo de amar como él nos amó en la cruz dando su vida por los demás. Es decir se trata de amar con él y como él.

Así que mi decisión debe ser amar a Dios y amar a mi prójimo, dejemos que Dios obre en y entre nosotros.

Moisés Osoria