Recuerdo que de niño mamá decía: ¡Ayúdale a tu hermano! Y hacía como que no escuchaba o simplemente le ayudaba a regañadientes, creo que muchos de nosotros pasamos por esto, la naturaleza del ser humano es egoísta, se niega a ver las necesidades de otros y es rebelde por naturaleza.
Pero no todo está perdido, en Cristo Jesús encontramos esperanza para la raza humana que se ha vuelto más indiferente a las necesidades de los demás. Este pasaje de Gálatas 5:13: “sírvanse por amor los unos a los otros…” está dirigido a la iglesia de Asia menor, no al pueblo en general sino a los creyentes de esa época donde estaban siendo influenciados por doctrinas judaizantes, en otras palabras esta carta estaba dirigida a personas que ya conocían el evangelio.
No en vano les escribió: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Gálatas 5:16-17. Existe una lucha constante contra los deseos del pecado, podemos tener las mejores intenciones pero de nada sirve si estamos alejado de la presencia del Señor.
SIRVANSE POR AMOR es una frase de este pasaje que hay que resaltar, nos dice Pablo que mi servicio a otro tiene que ser ¡por amor!, un servicio que no espera nada a cambio.

Como dice Filipenses 2:5-7: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo… Tenemos que imitar a Cristo, tenemos que vivir ese sentir de no considerarme superior a nadie, dicho de otra forma, tengo que despojarme a mi mismo, de dejar atrás mi egoísmo y mi orgullo que va contra el Espíritu.
“Los unos a los otros”, somos nosotros, somos la iglesia de Cristo. Es donde puedo servir por amor, donde puedo poner en movimiento mis acciones, no para llenarme de buenas obras, que bien sabemos no nos lleva a ninguna parte, sino ser en medio de la iglesia un instrumento de servicio para otros con la característica del amor. Hagamos caso de la Palabra de Dios, entendiendo que el servicio que doy al Señor tiene que ser con amor.
De nada me sirve hacer muchas cosas en la iglesia con otro fin o murmurando o criticando. En este pasaje es muy claro, hace un llamado a no cometer esos errores. En IBEC debemos de distinguirnos por el servicio unos a otros por amor, donde no solamente los invitados o personas externas lo noten sino más allá de las cuatro paredes del templo.
Sigamos el ejemplo de Jesús, sirvamos por amor. Podrías ser grosero contigo mismo? ¿Te gritarías? ¿Te ignorarías? ¿Dejarías de perdonarte? ¿Te harías a un lado en lugar de ayudarte? ¿Te gustaría que te ayudaran cuando tuvieras alguna necesidad? Abramos los ojos, pero sobre todo, abramos el corazón. Dejemos la frialdad y la indiferencia a un lado para poder comenzar a amar a nuestro prójimo.
No para ser buenas personas. No para sentirnos bien con nosotros mismos. Hagámoslo porque Dios nos amó primero sin merecerlo. Hagámoslo porque vivimos agradecidos y gozosos con las bendiciones que Él nos ha dado y queremos compartirlas. ¡Eso es saber utilizar la libertad que tenemos en Cristo!
Esaú López


Deja tu comentario